Marxismo y Derecho

El derecho tiene profundas raíces socio-económicas. Las interpretaciones marxistas tradicionales más difundidas lo consideran un reflejo super-estructural de la base económica o un instrumento de dominación utilizado a voluntad por la clase dominante. Estas dos líneas interpretativas son acusadas de caer en reduccionismos de tipo economicista y voluntarista, respectivamente.

Las instituciones y la academia reproducen una y otra vez la cosmovisión burguesa, disfrazándose de sentido común para convencernos de considerar derecho humano a la propiedad privada. Una forma de propiedad que solo puede existir a condición de que la inmensa mayoría de las personas sea privada de ella.

Ficciones de libre albedrío como la libertad jurídica de vender la fuerza de trabajo, se revelan a la clase obrera como una ineludible imposición para no morir de hambre, y donde las posibilidades de negociar las condiciones laborales estarán limitadas no solo por el ejército de reserva en su rol como termómetro de los salarios, sino también por la capacidad de organización y de luchas colectivas.

Para no sucumbir ante la absurda pretensión positivista de entender al derecho como un conjunto de normas, será menester evitar las lecturas normativistas y desconectadas del entramado social. En cambio, se volverá imperativo hacer foco en la lucha de clases y el materialismo histórico para lograr visualizar el derecho en toda su dimensión política.

El fetichismo jurídico, que tiene su origen en las relaciones sociales de producción, es la apariencia que oculta en su esencia una desigualdad real, donde florecen mitos como el de la igualdad ante la ley, la independencia del poder judicial, la asepsia ideológica de los jueces o el ya conocido “el Estado somos todos”.

Si consideramos un enfoque iusnaturalista, los principios supuestamente universales del derecho que se presentan como intereses de toda la sociedad resultarán siendo solo los intereses particulares de la burguesía. La idea de sociedad en su conjunto sin contradicciones de clases no existe más que en la imaginación de los juristas como deformaciones conscientes o inconscientes de la realidad.

El Estado es producto y consecuencia de los intereses irreconciliables que presentan las sociedades divididas en clases sociales, y aunque le pese a los demócratas pequeñoburgueses, en cualquiera de sus formas es un órgano de dominación de clase.

Incluso por los andariveles del reformismo zaffaroniano, considerando que el poder punitivo (uso de la violencia estatal) pudiera ser contenido, acotado y reducido por el derecho penal, y los jueces. El garantismo sería tergiversado y escondido bajo la alfombra cuando la conflictividad social fuese tal que les ocasione dificultades para ser guardianes del orden capitalista y del statu quo.

En situaciones potencialmente revolucionarias con una profunda crisis de gobernabilidad y desprestigio de las instituciones, donde la burguesía vea en peligro el sistema y la propiedad privada, aplicarían de inmediato un derecho de excepción donde el poder punitivo se desbocaría sin ningún dique de contención ni racionalidad bajo alguna palabrería justificatoria de tipo “necesidad terribilísima”, expresión utilizada por Zaffaroni.

Las teorías de la pena, incluyendo la teoría agnóstica que expone que la pena no es útil para los fines proclamados, tienen un alcance explicativo limitado por su incapacidad para vincular el fenómeno punitivo con la complejidad de la estructura social en su dinámica de lucha de clases.

Vemos como el poder punitivo se convierte en sinónimo de herramienta privilegiada de defensa clasista de la estructura social y se direcciona contra las masas empobrecidas susceptibles de poner en jaque el sistema vigente, así como también contra trabajadores organizados, estudiantes o militantes políticos.

La criminalización primaria plasmada en la legislación con catálogos de delitos que buscan abarcar cada vez más conductas y franjas etarias, se combina con la criminalización secundaria ejercida por las fuerzas represivas que aplican una selectividad estereotipada y cargada de prejuicios fuertemente clasistas, xenófobos y sexistas.

Las protestas sociales, movilizaciones, paros, tomas y huelgas se enfrentan frecuentemente a la represión y a la demonización en los medios masivos de comunicación que buscan desde una perspectiva bélica legitimar la inflación punitiva e incluso el gatillo fácil. El discurso del orden y la mano dura sirven como mecanismo de persecución política contra los sectores que por su conciencia de clase y organización busquen la superación del capitalismo.

Brutales represiones en las fábricas, calles y el congreso son una muestra de como la burguesía lleva adelante despidos, leyes, saqueos y ajustes, a fuerza de palos y gas lacrimógeno, descargando la crisis y el pago de deudas fraudulentas e ilegitimas sobre los que menos tienen.

En el mejor de los casos esto ocurre solapadamente bajo el manto sagrado de la democracia burguesa donde el pueblo no delibera ni gobierna, y donde los intereses de las mayorías son pisoteados como ocurrió en la votación por la legalización del aborto, reforma previsional, presupuesto, etc.

Y en el peor de los casos ocurre bajo dictaduras con una combinación de fuerzas armadas, grupos empresariales y eclesiásticos, compartiendo responsabilidades en la práctica social del genocidio, que acompañado por crímenes de lesa humanidad deja en evidencia el carácter de clase del Estado burgués.

Frente a jueces, fiscales y abogados que en democracia y en dictadura han sido cómplices de los ataques a la clase obrera, ya sea rechazando un habeas corpus o judicializando conflictos obreros para perseguir e intimidar a los trabajadores que salen a luchar por sus derechos. La alternativa que se plantea en forma transicional es la implementación de juicios por jurados, con jueces sujetos a elección popular, y revocables en cualquier momento.

Esa casta privilegiada de jueces, que no son otra cosa que actores políticos, reciben actualmente beneficios impositivos, cargos vitalicios, jubilaciones de privilegio, y entre presiones de la más variada índole disimulan su dependencia y afinidades con los partidos políticos que posibilitaron su ascenso o su permanencia en la familia judicial.

Un ejemplo de lo mencionado anteriormente pudiera ser el de Rosenkratz que en un principio había sido nombrado juez por decreto y que llegó a presidente de la corte suprema luego de pronunciarse a favor del 2x1 a los genocidas. Innegable afinidad con el macrismo cuyos voceros oscilan entre el negacionismo y la teoría de los dos demonios.

Aún con todo el sistema judicial clasista legitimando la barbarie capitalista, será importante en el estrecho horizonte del derecho burgués, acompañar y dar pelea por la defensa de las luchas de los trabajadores, de los presos políticos y contra la represión, hasta que el proletariado internacional como sujeto revolucionario logre abrirse camino a un tipo de sociedad donde las clases sociales y toda forma de opresión sean un anacronismo superado.

A continuación encontraran libros, artículos y ensayos sobre derecho y marxismo. Además se puede descargar el polémico libro de Zaffaroni escrito durante la dictadura para un futuro análisis y debates.



LIBROS


Marx - Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel

Marx - La sagrada familia.

Marx - Contribución a la crítica de la economía política.

Marx - Crítica al programa de Gotha.

Lenin - El Estado y la revolución.

Foucault - La verdad y las formas jurídicas.

Foucault - Vigilar y castigar.

Alessandro Baratta - Criminología crítica y crítica del derecho penal.

Bergalli, Bustos, Miralles - El pensamiento criminológico 1

Bergalli, Bustos, Miralles - El pensamiento criminológico 2

Larrauri - La herencia de la criminología crítica.

Dario Melossi - El Estado del control social.

Melossi y Pavarini - Cárcel y Fábrica.

Massimo Pavarini - Control y dominación. Teorías criminológicas burguesas.

Pashukanis - Teoría general del Derecho y Marxismo. (Original)

Pashukanis - Teoría general del Derecho y Marxismo. (Proletarios)

Stucka - Función revolucionaria del derecho y del Estado.

Rusche y Kirchheimer - Pena y estructura social.

Taylor, Walton, Young - La nueva criminología.

Pitrola-Zaffaroni: Debate criminalización protesta social.

Zaffaroni - Derecho penal militar.

Varios - Criminología crítica y control social.

Wacquant - Cárceles de la miseria.

Duncan Kennedy - Izquierda y Derecho.




ENSAYOS, ARTÍCULOS, ETC.


Cinatti y Albamonte - Trotsky y la Democracia Soviética. Más allá de la democracia liberal y el totalitarismo.

Escamilla - El concepto político del Derecho en Manifiesto Comunista.

Escamilla - Marx y el Derecho.

Ferrajoli y Zolo - Marxismo y Cuestión Criminal.

Gargarella y Maiello - Derecho penal y lucha de clases.

Gargarella y Maiello - Crimen y Castigo 1

Gargarella y Maiello - Crimen y Castigo 2

Gargarella - Justicia, Castigo y Cárcel.

Guerrero - Sobre la crítica de Poulantzas a Pashukanis y Stucka.

Iñaki - Derecho burgués y derecho socialista antes del comunismo.

Karl Marx - Capital Punishment (traducido)

Larrauri - Criminología crítica y violencia de genero.

Larrauri - Sobre crítica de la criminología crítica y Baratta.

León Trotsky - El Derecho de las naciones a la autodeterminación.

Melossi - La cuestión penal en el capital.

Peillard - Huellas de la criminología en Bustos.

Poulantzas - Marx y el derecho moderno.

Prado - Dos concepciones del castigo en torno a Marx.

Rovelli - Marx y el robo de leña: Acumulación por desposesión y bienes comunes.

Sanchez Vazquez - Prólogo del libro de Pashukanis.

Vegh Weis - El hurto de la leña en Marx y la usurpación de tierras hoy.

Vegh Weis - Sistema penal durante el primer peronismo.

Vegh Weis - Sobre la cuestion judia de Karl Marx.

Vegh Weis - Un abordaje marxista de las teorías de la pena.

Wolkmer - La teoría crítica en el derecho.


Si te interesa saber sobre los juicios de lesa humanidad y queres conocer las fechas, horarios y lugares donde se llevan a cabo, podes encontrar información en el siguiente cuadro de noticias sobre juicios y DDHH.

Recordá que para poder asistir debes llevar el DNI.