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Ilustración: Marcos Kazuo@rompts.comic

Estudios Críticos: ¿Qué es la justicia?
— Nikolái Aleksandr Weinbinder —

E

l debate entre Michel Foucault y Noam Chomsky sobre “justicia versus poder” constituye un clásico a la hora hora de repensar aquel ideal inexpresable llamado justicia que acompaña pasiones y discusiones filosóficas a lo largo de los tiempos. Es un registro audiovisual en donde Foucault desenmascara virtuosamente la dictadura de clase escondida detrás las envolturas “democráticas” con las cuales suelen disfrazarse los estados modernos. La crudeza de evidenciar el sin sentido de hablar de democracia a secas se acompaña con la crítica a violencias institucionales y constitucionales, en el marco de una lucha de clases como motor de la historia que sigue tan vigente en nuestra actualidad como en la época de Marx pese a que se realizan virulentos intentos para restarle jerarquía a partir de nociones de interseccionalidad empleadas para bajarle el precio al y reducirla a una cuestión menor o igualada a otras tantas formas de opresión.

En realidad, nunca se me ocurriría llamar democrática a nuestra sociedad. Si por democracia entendemos el ejercicio efectivo del poder por parte de un pueblo que no está dividido ni ordenado jerárquicamente en clases, es claro que estamos muy lejos de una democracia. Me parece evidente que estamos viviendo bajo un régimen de dictadura de clase, de un poder de clase que se impone a través de la violencia, incluso cuando los instrumentos de esta violencia son institucionales y constitucionales; y a ese nivel, hablar de democracia carece de sentido por completo.Michel Foucault

Foucault analiza las relaciones opresivas del poder político ejercidas por instituciones como la administración, policía, ejército, y los aparatos del Estado. Y también de otras instituciones pretendidamente neutrales que aparentan no tener nada en común con el poder político pero que dependen de él, eso abarca desde los sistemas de enseñanza hasta la psiquiatría. Menciona centros y puntos de apoyo invisibles que en caso de no lograr reconocerlos corremos el riesgo de permitir la continuidad de las mismas relaciones de poder. En un momento del debate menciona que sería insuficiente afirmar que detrás de los Estados está la clase dominante, y en relación a esto Chomsky va a otorgarle relevancia de las grandes corporaciones multinacionales, aunque en la práctica mi opinión personal es que los garantes de la propiedad y del orden establecido siguen siendo los Estados por más poder e influencia que tengan las corporaciones. A fin de cuentas son los estados los que tienen armas nucleares y no las corporaciones, por mencionar un ejemplo.

Cuando Chomsky refiere a la desobediencia civil es difícil evitar que se nos aparezca el fantasma de Thoreau con su obra de igual nombre, preso por negarse a pagar los impuestos. Dice Noam que el poder no implica justicia ni tampoco lo correcto, por lo cual el Estado puede definir equivocadamente como desobediencia civil algo que bien podría ser justo. Da el ejemplo de descarrilar un tren con armas con destino hacia Vietnam como algo que debería ser considerado legal, correcto y hasta necesario. Por su parte Foucault habla sobre la lucha contra la (in)justicia de clase como parte de una lucha social. Entendiendo este a la justicia como instrumento de poder, y cambiando la perspectiva para no simplificar la lucha social en términos de justicia. Cita como ejemplos de esas luchas cuestiones relacionadas a destituir jueces, modificar los tribunales, dar amnistías a los condenados, abrir las cárceles, etc.

Las expresiones mas contundentes de Michel respecto a la justicia son que el objetivo del proletariado no puede ser buscar una mayor justicia. Y que la idea de justicia es inventada para funcionar como instrumento de un poder político y económico. Con la paradoja de que además ese concepto de justicia funciona como demanda de la clase oprimida y como justificación de la misma. El concepto de justicia y de naturaleza humana según Foucault son formados en nuestra civilización y son parte del sistema de clases. Por lo tanto no podemos servirnos de esos conceptos para una lucha que debe derrumbar los fundamentos mismos de nuestra sociedad. Chomsky en una posición menos crítica considera equivocado calificar a los sistema actuales de justicia como meros sistemas de opresión de clase y da puñetazos de carga emotiva sobre la mesa utilizando palabras como justicia, amor, bondad, etc. Pero también hay otras visiones sobre el ideal de justicia que podemos explorar críticamente.


¿Qué es la justicia según Kelsen?

Hans Kelsen se da cuenta de que la pregunta acerca de qué es la justicia carece de respuesta y a lo largo de la historia ha constituido una interrogante capaz de evocar pasiones, lágrimas y derramamientos de sangre. Va a inmiscuirse en la interrelación entre justicia-felicidad que esta garantizada por el orden social. Y desplaza la pregunta hacia la búsqueda del significado de la palabra felicidad resaltando la ambigüedad de sus límites ya que la felicidad de alguien siempre puede ocasionar irremediablemente la desdicha de otro.

Esa felicidad en sentido objetivo-colectivo se orienta a la satisfacción de ciertas necesidades y hace una equiparación de la transformación que sufre la idea de felicidad con la transformación de la idea libertad, la cual en su sentido estricto sería incompatible con el orden social. Así ambos términos justicia-libertad se resignifican en el marco de un orden social que salvaguarda determinados intereses que se encuentran en conflicto con diferente ponderación de valores.

Aparecen cuestiones de jerarquías entre vida-libertad, libertad-igualdad, libertad-seguridad, verdad-justicia, verdad-compasión, individuo-nación. Se evidencia la incapacidad de comprender la justicia y más aun de conceptualizarla, así como el autoengaño de la razón y de la ciencia en sus intentos por definirla. Básicamente distingue entre dos tipos fundamentales de teorías de la justicia que son: a) metafísico-religioso (Platón y la idea de justicia en una esfera ininteligible a la cual no se puede acceder). b) pseudo-racionalista. (aplicando la razón humana con fórmulas vacías de dar a cada cual lo “suyo”).

Aparece la llamada regla de oro de “no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”, el imperativo categórico de Kant y el punto medio de Aristóteles. Conjuntamente con críticas a las vacuidad de las fórmulas y los estériles esfuerzos de los métodos racionales con el sofisma de intentar extraer de la naturaleza normas para la conducta humana.


¿Qué es la justicia según Nino?

Carlos Nino por su parte opina que la justicia ocupa un lugar central en el discurso jurídico y que debe analizarse en el contexto del discurso moral y asignarsele un valor intersubjetivo. Clasifica las visiones meta éticas en cognoscitivas y no-cognoscitivas, separando los enunciados de justicia verdaderos o falsos, y las emociones o imperativos de conducta. Distingue entre posiciones objetivistas y subjetivistas y situa la concepción de justicia de Kelsen en el campo de la meta-ética subjetivista relativista. Cita a Alf Ross como otra posición escéptica y da el ejemplo de la imposibilidad de tener una discusión racional con quienes invocan la justicia a modo de “golpe sobre la mesa”. Eso sería una práctica de persuasión sin argumento que conduce a la intolerancia y el conflicto. Sin embargo, no niega que la carga emotiva pueda incluir también un significado cognoscitivo y contener un argumento.

Sostiene que las posiciones éticas absolutistas provienen de la intolerancia, fanatismo y autoritarismo. Y que la justicia se relaciona con otros valores como la igualdad, felicidad, libertad, orden, eficiencia, legitimidad, que pueden ser valores externos y estar en tensión con la misma. Realiza una separación entre concepciones teleológicas y deontológicas en función de valores internos o externos a la justicia. La deontológica mas influyente sería la de Kant con principios morales autónomos, categóricos y universales. Esta última concepción fue revitalizada por Rawls. Ambos autores referenciados con el deontologismo abandonaron la relación interna entre justicia y el bien o la felicidad para sustituirla por la relación con otros valores.

Un ejemplo de concepción teleológica sería el utilitarismo que puede ser positivo o negativo según prescriba promover la felicidad general o prevenir la miseria general. También considera la corriente comunitarista como visión teleológica de la justicia, en oposición al liberalismo deontológico de origen kantiano. Los comunitaristas sostienen que las concepciones del bien son convenciones que varían según las sociedades, en contrapunto a la aspiración liberal deontológica de inferir principios de justicia universales.






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